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Telemedicina: presente y futuro

Jaime Soto

Columna de opinión
Jaime Soto, Secretario General de ACTI

La atención médica ha ido evolucionando a través de los años, pasando de una asistencia enfocada en la enfermedad, a una atención dirigida al paciente. En otras palabras, la tecnología ha permitido que las distancias físicas o las dificultades de traslado de un paciente, ya no son un impedimento para consultar a un profesional. Cuando hablamos de esto, hablamos de telemedicina.

Según su definición, la telemedicina es la “prestación de servicios médicos a distancia donde se emplean las tecnologías de la información y de las comunicaciones”. Es así como un paciente puede mediante herramientas TIC como computador o Smartphone, consultar a un médico sobre dolencias, síntomas o hacerle seguimiento a algún tratamiento relacionado a la salud.

De hecho, la telemedicina permite y promete establecer diversas metodologías, criterios y estrategias globales de salud. Así lo afirma Medicare, sitio web oficial para la atención médica del gobierno de Estados Unidos que afirma que “la telemedicina busca mejorar la salud de una persona permitiendo la comunicación interactiva en tiempo real entre el paciente y el médico a distancia”. Esta comunicación dada por la tecnología, sin duda es la medicina del futuro, donde la relación de los atributos de las TIC y la salud, benefician la sostenibilidad del bienestar de las comunidades. En pocas palabras, es una innovación con suficiente potencial para transformar la atención de cientos de millones de personas alrededor del mundo.

No es menor el hecho que, dentro del área de salud, expertos en el tema estén de acuerdo en que los servicios de salud en línea favorecen la atención integral de los pacientes, reducen el tiempo de espera tanto de diagnóstico como los de tratamiento a través de consultas remotas, permiten nuevos entornos organizativos que estimulan el trabajo en la red, promueven la globalidad y la interoperabilidad en los centros de salud.

La ausencia de médicos especialistas en el sector público, falta de atención primaria y secundaria oportuna en zonas alejadas geográficamente, el envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas, hacen que la telemedicina sea efectiva en nuestro país, puesto que el escenario es propenso para su implementación. Por otra parte, la telemedicina propicia el hecho de que los pacientes puedan ser atendidos por especiales a los que antes no tenían ningún tipo de acceso. Por ejemplo, si un centro de salud comunal no cuenta con médicos especializados para tratar algún tipo de condición específica, el usuario podrá entrevistarse desde el mismo centro con uno experto en el tema, facilitando, asimismo, el intercambio de opiniones entre médicos.

El miedo a la tecnología ha existido siempre. Los estudios internacionales y nacionales, avalan la telemedicina, afirmando que ésta no solo sirve para cimentar un modelo de salud viable a largo plazo, sino también que tiene beneficios claros para el paciente. Hoy la invitación es que nos subamos al carro de la tecnología y, entender que estamos cada vez más cerca de una era en el que nuestra evolución digital del sector salud no pensara en la telemedicina como algo separado o distinto.

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