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“Soledad del empresario”: los desafíos que deben enfrentar los emprendedores

  • La soledad del emprendedor es un enemigo invisible, que frena su desarrollo e innovación. El concepto está tomando fuerza en Chile, con el objetivo de generar conciencia sobre el abandono y sobrecarga a la que se ven enfrentados los emprendedores en Chile.

El diagnóstico de la “soledad del empresario” es un fenómeno conocido en el mundo,  pero que recién se empieza a estudiar más en profundidad. Andrés Pica, encargado de estudios de Netmentora, red de mentores presente en Chile hace tres años, explica que “debido a que en el mundo actual es tan dinámico y cambiante, el tomar decisiones a solas empieza a convertirse en un hándicap. A través de esta soledad, se establece un ciclo vicioso de sobrecarga laboral, con más de 70 horas semanales de trabajo; de encierro, generando poco contacto con los colaboradores y la familia; y  de mirada de túnel -muchas veces a la defensiva-, que viene además acompañado de un agotamiento personal creciente”.

Ante esto, surge el importante cuestionamiento y desafío sobre como innovar para reducir el impacto de esta soledad. En este sentido, la mentoría permite cortar este ciclo, a través de las conversaciones con un tercero desinteresado y benevolente que escucha, trae una mirada diferente y plantea otras opciones posibles. “Es casi una terapia, en el sentido que el empresario se puede abrir a través del apoyo que siente”, agrega Pica.

Pero, ¿en qué consiste una mentoría? Organizaciones que se dedican a esto han logrado crear sistemas de apoyo concretos, que van desde el apoyo en temas comerciales, el fortalecimiento de una red de contacto, hasta el desarrollo de liderazgo en la organización.  Así, las mentorías van más allá de las diferentes intervenciones, y  tiene por objetivo ayudar al emprendedor a convertirse en empresario, o sea, crear las estructuras y adquirir nuevas competencias necesarias en el tiempo para poder crecer con su empresa.

En el caso de Netmentora,  Verónika Fischer, directora ejecutiva de la organización, explica que “nuestra metodología de trabajo considera una variedad de roles y también la intervención de más de un mentor, para poder acompañar los proyectos de manera adecuada”. Así, continúa Fischer, “está el rol de jurado, mentores que evalúan los proyectos en los pitch o comités de aceptación, están los expertos, mentores que entregan su conocimiento, know-how y orientación en temas específicos”.

La directora ejecutiva de Netmentora señala que “también tenemos directores de estudio que revisan en conjunto con los emprendedores las premisas de su negocio y lo acompañan en el desarrollo de su plan de negocio y proyecciones financieras, lo cual puede tomar un par de meses. Finalmente están los mentores quienes acompañan los proyectos posteriormente en un formato de “directorio virtual”, mes a mes, de manera de instalar buenas prácticas de gestión”.

De este modo, el aporte a través de las “conversaciones estratégicas”, la creación de un espacio de reflexión relevante y regular, que le permite al emprendedor medirse en base a indicadores, mirarse con pragmatismo y también abrir el abanico de oportunidades para, a partir de allí,  tomar mejores decisiones o directamente,  superar “soledad del empresario”.

En el caso de Netmentora, los mismos mentores co-financian las actividades de su red con sus cuotas sociales, lo que les permite ser los únicos en poder ofrecer mentoría gratuita y a largo plazo.

¿En qué momento del emprendimiento la mentoría es clave?

Existen etapas que son críticas para cualquier proyecto, y lo ideal sería contar con un mentor para el acompañamiento en estas. “Una etapa clave es el momento de definir y comprobar el modelo de negocios e ingresos. Si se logra trabajar bien en esta fase, se evitan errores que pueden ser muy costosos y generar los flujos que son fundamentales para asegurar las operaciones en el tiempo y crecer”, explica Andrés Pica.

Por su parte, Fischer agrega que “a este momento crucial inicial se agregan otros momentos críticos. La mayoría se relacionan muchas veces con las tensiones del mismo crecimiento que va por “saltos”: al no lograrse las ventas proyectadas; cuando se disparan los costos operativos al crecer o cuando falta capital para poder crecer; problemáticas de gobernanza. También influyen elementos externos, como prácticas desleales o disrupciones en el mercado. En todos estos casos, es fundamental poder reaccionar a tiempo y brindar apoyos adicionales a través de la mentoría, donde esto sea posible”.

Por último, es fundamental implementar en cuanto antes mejores prácticas para evitar problemas que puedan convertirse en “bombas a tiempo”: faltas en la formalidad o en el cumplimiento de normativas existentes, una contabilidad o un control de costos no adecuado, entre otras cosas. La mentoría, al hacer buenas preguntas y revisar lo que hace el emprendedor, ayuda mucho a instalar estas buenas prácticas y crear las estructuras profesionales en el tiempo que soportan “ser empresa”.

 

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