Mientras las autoridades a nivel mundial trabajan en reactivar paulatinamente la economía, empresas han tenido que asumir posiciones flexibles para enfrentar el impacto de COVID-19. La toma de decisiones en tiempos de incertidumbre es un escenario que viven todas las organizaciones, con desafíos en el liderazgo y el rendimiento de equipos. Publicaciones especializadas coinciden en la importancia de capitalizar en la inteligencia colectiva de la organización para enfrentarlos.

Mentalidad compleja e inteligencia colectiva

Harvard Business Review indica que la respuesta a este desafío radica la falta de una “mentalidad compleja” (complexity mindset). Según la revista, la necesidad de transitar desde “lo complicado” a “lo complejo” se debe a la naturaleza de los desafíos de hoy: “Problemas complicados requieren de pensamiento lineal – muchas veces pueden ser predecidos o evitados y se ven beneficiados por el aporte de expertos. Hemos vivido esta manera de resolver problemas en reiteradas ocasiones. Nos resulta conocido”. Pero cuando el contexto es desconocido, una mentalidad que prime lo complejo por sobre lo complicado es más rentable.

La publicación indica que es crucial hacer uso de la inteligencia colectiva del equipo, priorizando valores organizacionales para que puedan emerger soluciones. “Esto significa que los líderes necesitarán colaborar más con los trabajadores en cada nivel”, concluye. En ese sentido, la horizontalidad y la facilitación de consensos son elementos clave en las organizaciones innovadoras, para capitalizar en la inteligencia colectiva y cultivar una mentalidad compleja.

¿Cómo fortalecer el compromiso de colaboradores?

La empresa canadiense de servicios de compliance, Galvanize, declaró que las organizaciones necesitarán regresar a sus valores corporativos para liderar en la incertidumbre. Para ello, deberán involucrar a sus colaboradores en cada decisión tomada. “Mientras la mayoría de nosotros continúa trabajando de manera remota, la comunicación honesta y auténtica es importante para asegurar que todos se sientan conectados con la dirección de la organización”, indica una columna.

Esta nueva prioridad del engagement puede significar adaptar colectivamente programas de beneficios laborales tradicionales, como servicios de bienestar y salud, becas de estudios o facilidades de guardería. La revista Human Resource Executive destaca en este último aspecto los esfuerzos de la cadena de supermercados Target. Ésta respondió al cierre de colegios, implementando guarderías complementarias en sus centros comerciales, que han operado sin cuarentena obligatoria. Con colegios y guarderías sin abrir sus puertas en varios municipios, trabajadores de la empresa estadounidense cuentan con una alternativa para sus familiares.

Un reciente estudio de la empresa Paychex arrojó que un 41% de empleadores declaran qLiderazue la gestión de beneficios es el mayor desafío organizacional. Servicios de telemedicina, programas de apoyo a empleados y hasta descuentos en productos son algunos de los beneficios que actualmente lideran entre las empresas encuestadas.

En marzo, Fast Company se refirió a esta tendencia como “una transición desde un capitalismo de inversionistas a un capitalismo de stakeholders”. La revista argumenta que las empresas certificadas B, que siguen estrictos estándares de rendimiento social y medioambiental, estarían mejor preparadas para enfrentar la pandemia de COVID-19. Esto por la relación con sus trabajadores, clientes y cadenas de suministro.

Conclusión:

Para poder liderar organizaciones en tiempos de incertidumbre, resulta oportuno repensar espacios establecidos o crear mecanismos nuevos para capitalizar la inteligencia colectiva de una organización. Publicaciones especializadas sugieren además cultivar el compromiso de colaboradores adaptando estándares de rendimiento corporativo.

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