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IoT: Una Seguridad Holística

La Internet de las Cosas, junto con ser sinónimo de eficiencia y automatización, también plantea importantes temas de seguridad. Esto se reflejará, según Gartner, en que en 2020 las empresas usarán la quinta parte de todo su presupuesto del área sólo en temas relacionados con ella[1].

La Internet de las Cosas (IoT) se está convirtiendo en una realidad de manera acelerada, si es que no queremos aventurarnos aun a decir que ya se ha convertido en realidad.  De hecho, las estimaciones de Gartner adelantan que, en sólo dos años, más de la mitad de los principales sistemas y procesos de negocios incorporará algún elemento relacionado con la IoT, mientras más de 26 mil millones de dispositivos estarán ya conectados a Internet en esa fecha[2].

“En los últimos años, la IoT ha captado un creciente interés en todo tipo de industrias, proceso que continuará profundizándose. Esto se debe no sólo a que cada día hay más dispositivos conectados sino a que cada vez un mayor universo de las aplicaciones existentes opera, aunque sea en aspectos pequeños, asociada a sistemas IoT”, comenta David Iacobucci, director de ventas de CenturyLink en Chile.

El ejecutivo afirma que la IoT, entendida como una serie de ecosistemas de sensores, dispositivos y chips que reciben y envían datos vía Internet, representa la base material que hará posibles que los hogares, ciudades y empresas sean inteligentes. “La IoT es la estructura digital que habilita y profundiza la era de la información en que vivimos. De alguna manera, hoy todo está centrado en la información, lo cual significa también que el tema de la seguridad es hoy más esencial que nunca”, subraya.

 

Datos Abiertos y Accesibles

Iacobucci explica que así como las empresas pueden usar sistemas de la IoT para mejorar sus operaciones y procesos, profundizando su automatización, las ciudades podrán mejorar la calidad de vida de sus habitantes, optimizar el funcionamiento de los servicios públicos y resolver mejor temas medioambientales. “Para que la IoT sea posible, es necesario que exista una infraestructura digital y dispositivos, sensores o máquinas conectados a Internet. Sin embargo, la cuestión fundamental es que ese conjunto pueda intercambiar datos entre sí de manera fluida”, comenta.

Lo anterior, asegura, se refleja en el auge de los datos abiertos (open data), es decir, aquellos que deben ser compartidos y estar, por lo tanto, disponibles y accesibles para terceros. “Las empresas, en la medida en que vayan centrándose en la información, tendrán que realizar este tipo de proyectos, en donde deben plantearse el desafío de  gestionar y almacenar datos provenientes desde fuentes externas, diversas y dispersas incluso geográficamente, para que puedan ser procesados en tiempo real para extraer información valiosa para el negocio, contando para ello con el apoyo de los sistemas analíticos y de inteligencia artificial (IA)”, comenta Iacobucci .

Un aspecto crucial en este tipo de proyectos dice relación con la seguridad y gestión de los datos mismos, pero también con temas como los protocolos de comunicaciones de los dispositivos para transferir dichos datos, o el impacto que tendrá este flujo en los enlaces y en la infraestructura de redes de la empresa.

 

Seguridad Holística e Inteligente

Iacobucci afirma que la IoT obliga a cambiar el enfoque de la seguridad, haciéndose más holístico que nunca. “El resguardo se extiende también ya no sólo a elementos relacionados con las áreas de TI sino también con las áreas operativas, debido a que habrá más máquinas y dispositivos conectados a Internet y que abren brechas de seguridad. Por ello, como estima Gartner, ya en 2020 las empresas utilizarán el 20% de sus presupuestos de seguridad en temas relacionados con la IoT, lo que hasta hace algunos años alcanzaba sólo al 1%”, subraya.

En el caso de las ciudades inteligentes, la IoT plantea la necesidad de que los datos estén abiertos a organizaciones públicas, entes privados e incluso personas, para que puedan ser usados y procesados para tomar mejores decisiones. Así, por ejemplo, la información sobre el flujo vehicular, temas ambientales, energéticos u otros similares, relacionados con las grandes urbes, deberán estar disponibles y poder ser compartibles. “Si pensamos en datos que estarán fluyendo constantemente, con máquinas que dialogarán entre ellas, con plataformas e información basadas en la nube, procesadas y  apoyadas con sistemas de IA, la seguridad es, evidentemente, un factor crítico y transversal”, comenta.

Lo anterior, explica Iacobucci, se traducirá en nuevos riesgos, como la posibilidad de que un ciberdelincuente pueda dejar sin servicios energéticos a una ciudad, un edificio o afectar la producción de una empresa o su logística al tomar el control de sus vehículos autónomos, o incluso detener remotamente máquinas en sus fábricas. “La seguridad será más inteligente, preventiva, proactiva y automatizada extendiéndose a todas las capas. Se requiere desarrollar completa visibilidad, es decir, saber qué dispositivos, sensores o máquinas están conectadas, qué información reciben y/o envían y a quién, además de apoyarse con herramientas analíticas de seguridad y maximizar la automatización en la gestión”, subraya.

Finalmente, sostiene que la seguridad en un mundo centrado en la información forma ya parte de nuestra propia vida cotidiana, manifestándose en la preocupación por temas como la privacidad de los datos personales o la protección de nuestra identidad en redes sociales. “Lo mismo acontece con las empresas, que se van adaptando y entendiendo que la seguridad es más demandante, dinámica y que abarca a toda la cadena de valor”, concluye.

[1]https://www.gartner.com/newsroom/id/3185623

[2]http://www.iot-espana.com/tecnologia/que-es-iot-internet-las-cosas/

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