Emprender es un camino difícil que no muchos logran recorrer: de las startups creadas, el 85% fracasa, 80% muere antes de los cinco años y tan sólo el 10% supera la barrera de los 10 años. Uno de los principales factores que explica la caída de los emprendimientos es la mala gestión financiera.

Tener las cuentas ordenadas puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza, sobre todo para aquellas empresas que están en la fase inicial, donde no cuentan con especialistas en la materia y postergan estas labores, porque siempre hay asuntos más urgentes que atender. Error que, en algunos casos, puede significar la quiebra de un emprendimiento.

Así lo corrobora Felipe Urzúa, gerente comercial de Chipax, una fintech que ayuda a las pymes a organizar sus finanzas mediante una plataforma que accede a los datos del SII y de los bancos en tiempo real, de forma ordenada, precisa y automatizada. “Desde que partimos en 2016, nos hemos dado cuenta que el problema macro de las empresas es la falta de visualización financiera. En algunos casos esto pasa porque las finanzas están a cargo de un contador, quien, generalmente, entrega un balance, algo muy técnico que no necesariamente sirve para administrar una empresa. Resulta más valioso tener el detalle de las cuentas por cobrar o de los clientes que deben plata”, agrega Urzúa.

Otro escenario habitual es la poca eficiencia y los errores que puede cometer una persona sobrecargada con tareas. “Si bien esta no es una labor tan compleja, es muy susceptible a errores. Por ejemplo, para saber cuánto deben los clientes, hay que entrar al banco y descargar las cartolas históricas, entrar al SII y descargar las facturas, para luego llevar esa información a un Excel y comenzar a juntar esos movimientos. Son horas de trabajo para saber qué se ha pagado y qué no, para luego cobrar a cada cliente”.

Administración y finanzas: un mal necesario

En medio del viaje del emprendedor y un camino de crecimiento personal, es frecuente que las tareas administrativas, aunque obligatorias, queden a un lado. Son tediosas, pero necesarias para mantener con vida el negocio.

A continuación, detallamos algunas situaciones críticas que las pymes deben monitorear:

No cobrar: Aunque parezca increíble, algunos de los problemas recurrentes es que a las empresas se les olvida cobrar. “Hay pymes que son muy buenas vendiendo, pero no tienen dinero porque los clientes no pagan de manera proactiva. La cobranza es un trabajo que hay que tomar en serio, ya que en muchos casos las pymes terminan mandando las facturas a factoring o pidiendo crédito, sólo porque no son capaces de cobrar”, indica Urzúa.

¿Dónde soy rentable?: Otro punto que no es tan claro para algunas empresas, es conocer cuáles son las líneas de negocio más rentables. Esto sucede porque no cuentan con las herramientas que permitan visualizar de manera inmediata, cuánto vende cada servicio ofertado, el tiempo que se demoran en pagar por cada línea de negocio o el dinero que se debe gastar para prestar un determinado servicio.

Cuando crecer es un problema: Generalmente es una persona la que se hace cargo de las finanzas y las organiza en Excel. No obstante, cuando la empresa crece, estas planillas no funcionan bien, porque tienen mucha información y son muy lentas. Además, están armadas bajo el criterio de una persona, difícil de entender para los demás, es muy fácil equivocarse, los errores son difíciles de detectar y quitan mucho tiempo.

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Karina Durney