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La economía en la era exponencial…

Cuando Steve Sasson creó la primera cámara digital mientras trabajaba en Kodak, ésta pesaba más de tres kilos, tenía una resolución de 0,01 megapixeles y valía 10 mil dólares. La compañía, líder en el negocio de capturar recuerdos, le dijo que su invento era horrible.

En 1996, casi veinte años después de su invento, Kodak todavía facturaba USD$28 millones y tenía 140 mil empleados. En 2012, facturaba menos de USD$100 mil y sus empleados ya habían bajado a 17 mil. Por esa época, una pequeña empresa de fotografía digital llamada Instagram, que con 13 empleados estaba avaluada en mil millones de dólares, les había quitado el mercado. Hoy las cámaras digitales son mil veces más livianas que las análogas, su resolución es mil veces mejor y son mil veces más baratas.

Este es solo un ejemplo de lo que ya es una realidad: el mundo está tomando un rumbo exponencial. Actualmente las pymes y mipymes representan el 90% de todas las empresas del mundo, el 50% de todos los trabajos y el 30% del PIB mundial. A pesar de esta realidad, más del 50% de estas empresas tienen una falta de acceso hacia el financiamiento y para suplir esa necesidad se necesita más de un trillón de dólares.

El ejemplo de Kodak demuestra que necesitamos prestar atención al crecimiento económico que viene de la mano de las tecnologías exponenciales. La tecnología tiene un efecto muy importante sobre la producción: ha bajado los costos de los suministros y ha facilitado que se pueda llegar, a través de internet, a todos los países. Cada vez hay mayor cantidad de personas participando en el mercado y eso se ve reflejado en la cantidad de pymes que existen: desde 2008, han aumentado en un 400% a nivel mundial. El alcance es escalable si además la tecnología está de por medio.

Un ejemplo de esto es Uber y lo que se ha denominado la “uberización”: debido a estos modelos, la gente tiene lo que quiere cuando quiere y está dispuesta a pagar el precio. “Uberizar” un sector es una oportunidad de bajo riesgo y que se vuelve más interesante por la hiperpersonalización de los usuarios. Otra forma de crear valor aprovechando las herramientas que entrega internet es el crowdfunding: una economía de grupo en la que la gente se une para apoyar un proyecto que les beneficia o les hace sentido, por el que están dispuestos a pagar por adelantado.

Todas estas transformaciones están pasando en la economía de los países y es responsabilidad de ellos anticiparse a esta realidad y estar preparados para enfrentarla, en lugar de reaccionar a ella.

Bárbara Silva

Bárbara Silva

Amin Toufani, economista de Harvard y Vicepresidente de Relaciones Estratégicas de Singularity University, una universidad no convencional que busca empoderar a líderes en el uso de las tecnologías para resolver los grandes desafíos de la humanidad, organización que tengo el honor de dirigir y expandir en Chile asegura que existen tres tipos posibles de negocios: los negocios de contenidos, los de productos y servicios o el negocio de ecosistema, que se produce cuando se entrelazan y combinan distintas plataformas. Es lo que han hecho Google y Facebook, y es la razón por la que el 88% de las empresas 500 Fortune de 1955 ya no están en la lista, y la misma que hará que de hoy al 2025, 40% de ellas no sigan en el ranking.

¿Qué necesita Chile y América Latina para dar el salto hacia el desarrollo?

Es necesario en el país un cambio de paradigma, que fomente nuevos modelos de negocios y de inversión para las pequeñas empresas; esas que están llevando la delantera en solucionar problemas para todos de manera eficiente y económica. Es hora de perder el miedo al riesgo y atreverse a apostar por la innovación.

Bárbara Silva es CEO de BeSTinnovation y directora de SingularityU en Chile.

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