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Jóvenes científicos chilenos se lucen en Estados Unidos

El pasado lunes 28 de septiembre fue un día histórico para nuestro país. Jóvenes chilenos, estudiantes de enseñanza media, ganaron la medalla de bronce en el iGEM, una competencia internacional de biología sintética que reunió a más de 280 equipos en Boston, Estados Unidos.

Ismael Espinoza, tutor de estos equipos y quien por dos años los acompaño en una asombrosa travesía, relata en la siguiente entrevista los detalles de la competición y la historia que hay detrás de este importante reconomiento.

 ¿Qué es el iGEM y cual es la importancia de esta competencia?

iGEM es la competencia internacional de máquinas biológicas genéricamente diseñadas. Comenzó en el año 2004, cuando Randy Rettberg, creador del internet, profesor del MIT, se planteó la siguiente idea “así como yo soy capaz de programar un software o un computador y que haga lo que yo quiero que haga, porque no puedo ser capaz de decirle a algo vivo, como una bacteria, que haya lo que yo quiero. Así como un software ocupa códigos, la bacteria tiene ADN que son piezas que se re arman, ahí salió la biología sintética, partió como un electivo. Luego de ver tantos interesados, se convirtió en una competencia interna, pero como el MIT tiene estudiantes de varios países, todos quisieron participar y terminó siendo una competencia internacional.

Medalla de bronce, primera vez que un equipo latinoamericano logra este reconocimiento ¿Qué hicieron estos equipos conformados por estudiantes de enseñanza media para merecer el premio?

Los tres equipos chilenos desarrollaron un proyecto de biología sintética para la competencia, partiendo por trabajar en un proyecto de emprendimiento, es decir, lograron plantear una necesidad del mercado y buscaron una solución utilizando la biología sintética para modificar una bacteria que supliera ese problema, además de poder dar a conocer lo que es la biología sintética y su impacto en el desarrollo de innovación.

Específicamente, el equipo del Liceo Eugenio María de Hostos de La Reina creo una batería que detecta él sílice del ambiente para la minería. El Colegio Emelina Urrutia de El Monte diseño una bacteria que detecta el nivel de radiación UV y el Colegio San Andrés de Maipú trabajo en el desarrollo de una bacteria que degrada el gluten.

Cualquiera pensaría que se trata de colegios con grandes laboratorios y recursos ¿Cuál es la historia que hay detrás de estos equipos?

Los tres equipos fueron seleccionados gracias al programa EXPLORA, de la zona sur oriente mediante Macarena Ocariz, quienes nos entregaron la base de datos de los colegios que mayor participación científica han tenido en los últimos años, todo esto gracias a un PAE de CORFO. Los tres colegios estuvieron los últimos 2 años trabajando desde la detección de oportunidades de negocios, hasta el desarrollo de su proyecto. La Universidad Mayor les facilitó sus laboratorios de la facultad de ciencias y pudieron trabajar todos los días sábados. Durante sus vacaciones de invierno y verano fueron todos los días. Los tres colegios vienen de realidades de muchísimo esfuerzo, donde gracias a sus profesores y familias salieron adelante con el proyecto, por ejemplo el colegio Emelina Urrutia, debían viajar todos los días 2 horas ida y vuelta desde El Monte, hasta Huechuraba, donde están los laboratorios de la U. Mayor.

Con estos resultados este tipo de iniciativas deberían multiplicarse.  En tu opinión y desde tu experiencia trabajando cuatro años como coordinador del iGem ¿Qué se necesita para tener más casos como estos en Chile?

Lo más importante para tener más caso en Chile, es la confianza, el creer que la biología sintética es una gran alternativa para hacer innovación real. Es solucionar problemáticas del entorno utilizando ciencia. Una vez teniendo eso, viene el financiamiento y el evidenciar que este tipo de proyectos no sólo genera innovación, sino que forma emprendedores. Estos estudiantes tienen conocimientos más allá que los de cualquier estudiante universitario de biotecnología en sus primeros años. Pero el trabajo en ciencia no es barato, por lo que se necesita apoyo en materiales y laboratorios para que cualquier equipo que quería haber un proyecto, pueda hacerlo sin tener que pensar en la limitación de financiamiento para los materiales que se necesitan.

¿Cuál es tu rol en el iGEM? ¿Hay posibilidades para que nuevos equipo participen?

La verdad es que sin ser un científico,  ya que objetivamente yo no sé como hacer un proyecto en biología sintética, he tenido la suerte de ser testigo de su impacto y de cómo esta competencia no sólo genera proyectos altamente innovadores, sino de cómo logra transformar a jóvenes talentosos en emprendedores científicos. Actualmente, trabajo en la coordinación de emprendimiento de la Universidad Mayor y soy director de la Primera Academia de Emprendimiento Científico, apoyada por CORFO y además acabo de ser nombrado como parte del directorio de la regional latinoamericana de iGEM para promover el emprendimiento científico en biología sintética en toda América Latina.

Equipo chileno en el iGEM.

Por @JosVillarroel
Directora de GargageUAI  y  conductora de InnovaRock

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