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¿Por qué innovar en educación?

Por Ariel Gringaus
CEO de COLEGIUM

Llevo más de 15 años desarrollando soluciones tecnológicas para la educación escolar de Chile y también de otros 5 países en Latinoamérica. Durante este tiempo he tenido la suerte de conocer la realidad de miles de colegios, cada uno con múltiples necesidades pero casi siempre con el mismo foco puesto en la formación.

Aunque parezca difícil, los colegios son un terreno fértil para la innovación. El desafío de entrar al aula de la mano de ideas que sean capaces de aportar a la calidad de la educación es sencillamente fascinante.

Para emprender en educación necesitamos conocer muy de cerca a los colegios y a todos los actores que conforman su comunidad: los sostenedores, el equipo directivo, el equipo docente, el equipo administrativo, los alumnos y sus familias.

Para lograr un buen resultado, lo más importante es establecer un vínculo efectivo con las comunidades escolares. Una buena idea puede servir en algunos colegios de un cierto nicho, pero las ideas innovadoras son capaces de entrar en la sala de profesores de cualquier colegio y generar el cambio que permita mejorar la calidad de la educación.

Hay que entender al colegio y ser lo suficientemente empático para captar de mejor manera sus necesidades y comprender sus fortalezas y debilidades. No basta con saber que un colegio debe imprimir miles de informes de calificaciones o enviar cientos de miles de comunicaciones por año, entenderlo significa que el colegio tiene que entregar información a sus alumnos, familias y a los tomadores de decisión, de manera efectiva.

Las buenas ideas surgen conociendo desde dentro los colegios y con la convicción de querer ayudar a mejorar la calidad de la educación.

¿Por qué innovar en educación? Porque es un área donde los grandes cambios aún no se realizan. Porque la mayoría de las salas de clases de nuestros hijos son similares a las que tuvimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos.

Lo que necesitamos es innovar e introducir tecnología a las aulas y a los dispositivos de los alumnos, que los ayude a aprender mejor y sin distracciones.

Adicionalmente los colegios necesitan de un muy buen servicio asociado a productos innovadores para que éstos puedan ser adoptados por los profesores. Entregar un buen servicio lo hacen muchas empresas en muchos rubros. En educación debemos ir más allá y ser capaces de deslumbrar.

En nuestro caso, los miles de colegios clientes de Colegium son nuestros partners. Con ellos construimos, en conjunto, las soluciones tecnológicas y pedagógicas que empleamos a diario para mejorar la calidad de la educación. Hemos generado un círculo virtuoso a partir de esta masa crítica. Gracias a ellos hemos obtenido ideas y soluciones para entregar resultados.

Por esto mismo, necesitamos dar un paso en conjunto entre todos los actores involucrados. Actualmente, Chile incentiva abiertamente el emprendimiento, ya sea desde la empresa privada hasta el financiamiento gubernamental, es decir, tenemos las condiciones necesarias para desarrollar un cluster de educación con capacidad de exportación.

La educación no es de nicho, sino más bien de escala. La inversión en este ámbito está enfocada hacia una gran masa de personas.

Merecemos y necesitamos que la educación de Chile y Latinoamérica tenga muchos proyectos innovadores que apunten a mejorar la calidad que reciben nuestros alumnos, como el que desarrollaron en la Universidad de los Andes: Dialect y Diamat, para el diagnóstico temprano de dificultades en la comprensión lectora y matemática de niños de Kinder a 4° básico, con la cual firmamos un convenio de licenciamiento. ¿Por qué no creamos una industria que exporte miles de millones de dólares al año en servicios que mejoren la calidad de la educación?

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