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Innovación significa pensar en cosas imposibles

Karina Durney entra hablando por teléfono a su oficina, saluda a cada una de las personas que la recibe e ingresa a la sala de conferencias. Es casi completamente de vidrio, por un lado se ve a los diseñadores, periodistas y programadores de la compañía y por el otro se ve el estero Marga Marga. En la pared cuelga un cuadro de Valparaíso de colores lúgubres mezclados con un naranjo chillón. Durney se despide, termina la llamada y se sienta.

La cofundadora de TWSocial trabajó más de 15 años en grupo del Mercurio, donde jugó un rol importante en el avance tecnológico del medio. Hace unos años decidió cambiar el rumbo de su vida y hoy su área de expertís son los negocios.  Se autodenomina emprendedora y está orgullosa de serlo. 

Durney es ingeniera comercial de la Universidad de Valparaíso e ingeniera informática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, además de tener un magíster en innovación de la Universidad Adolfo Ibáñez. A nivel regional es reconocida como una pionera en innovación y negocios.

¿De dónde surgió la idea de emprender y a qué se dedicaba antes?

“Trabajé 16 años en el grupo Mercurio a cargo de proyectos de tecnología y de repente llega un momento en que vas creciendo de cargo, va creciendo tu responsabilidad. Llegué a implementar sistemas hechos por mí y por mi equipo en todo Chile. Pero empecé a estudiar el Master en Innovación y me empezó a picar el bichito de querer transformar mi tesis en mi empresa (no era una condición obligatoria) y aprovechar de crear lo mío, porque siempre mis sueños, durante 16 años, fueron dos: uno emprender, o sea, como armar mi empresa y dos hacer clases. Eran como las dos cosas y por eso decidí emprender”.

Entonces, su empresa está basada en su tesis, ¿de qué se trata?

“TWSocial nació, primero, como una plataforma para agendar contenido con anticipación para Twitter, después nos ampliamos a Facebook. Ahora, entre medio pasaron muchas cosas, como por ejemplo que salió un gran competidor canadiense que en menos de tres meses había levantado muchos millones de dólares, entonces cada vez que presentaba TW me decían: “¡Eres como el hootsuit latinoamericano!”, pero al final esa comparación terminó siendo como un halago; sí, soy como hootsuit latinoamericano”.

Cómo se relacionan las redes sociales con lo que hace, porque por ejemplo, TWSocial es programación de distintas publicaciones en redes sociales, ¿es una herramienta para las empresas?

“Nosotros, después de TWSocial, quisimos aplicar cambios sobre la herramienta, pero había gente que la estaba usando, entonces dijimos: ‘¿Cómo empezamos a cambiar formas, usos, experiencias de usuario; sin que la gente que lo esté usando se afecte?’. Entonces, hicimos un spin off, que es como un hijo, pero con otra experiencia de usuario que se llama agendador. Uno entra al agendador.cl y es como el nuevo hijo de TWsocial. Y nosotros siempre lo usamos como una herramienta propia, porque muchos clientes nos contrataban redes sociales y tú armas muchos contenidos y dices: ‘Bueno, ¿voy a estar publicando todo los días a las diez?’ No, entonces fuimos los principales usuarios de nuestra herramienta. Cuando emprendes, no podí hacer algo que no consumas, porque es como si un diabético hiciera dulces, no tiene  mucho sentido, tiene que gustarte el producto que estás haciendo, ojalá consumirlo”.

¿Qué rol tiene el equipo que formó para emprender?, ¿ha sido decisivo para llegar a donde está hoy?

“Sí, súper decisivo. Ahora, el equipo principal ha sido mi socio, porque con él nació el emprendimiento, de alguna manera yo era la de la idea y él empezó a producir. Yo siempre digo, incluso a mis alumnos en la universidad, que hay un equipo mínimo para emprender, que idealmente sean dos: uno es el que produce y el otro el que vende. Generalmente el que produce sabe muy bien lo técnico, pero no sabe comunicarlo bien y el que vende tiene que vender con toda la fuerza posible”.

¿Cuál de esos dos lugares ocupa usted?

“Yo soy la que vende, la de las ideas y mi socio es el que ‘pela las papas’, el que produce”.

¿Qué dificultades ha tenido emprender?, ya que no trabaja bajo el alero de alguien, sino que bajo el propio.

“Es la pregunta más linda, porque dificultades han habido demasiadas y por eso es que yo siempre digo que la clave para emprender es la persistencia, como ‘mono porfiado’, porque en este camino se sufren muchos malos ratos. De repente tienes que salir a vender y hay gente que te dice: ‘¡Oh, que producto más maravilloso, es lo que siempre soñé!’ y otros que te dicen: ‘No, sabí que esta cuestión no sirve para nada…’. Tienes que tener esa resiliencia para que no te afecte y al principio, cuando uno está partiendo, te afectan esos malos comentarios, te afectan y te duelen, pero tení que darte cuenta y pensar ‘tengo que pasar por esto y esto lo tengo que tomar a bien’ y la persistencia es lo importante.

Dificultades muchas, porque cuando tú emprendes, pasaste, en mi caso por ejemplo, de recibir un sueldo muy bueno, (16 años en los que el sueldo va creciendo) con AFP, con beneficios extras, bonos y todas esas cosas; en cambio, al emprender es fijo que los primeros meses no ganas ni uno, todo lo contrario, te empiezas a gastar tus ahorros, todos los ahorros. Los ahorros que tenía se fueron en 4 meses, pero crees tanto en tu sueño que da lo mismo, tu dices: ‘Ya, en algún momento esto va a funcionar’ y tienes que seguir ahí, dándole, dándole hasta que en algún momento empieza a funcionar”.

¿En algún momento hubo algo tan decisivo que pensó en dejarlo?

“No. Fíjate que en algún momento tuvimos un problema específico y mi socio pensó: ‘Oye, tal vez tenemos que cerrar la empresa’ y yo le dije: ‘No, este problema no me la va a ganar’ y seguimos con más fuerza. Fue como un 2.0, fue como un intentarlo de nuevo, pero con más fuerza”.

¿Ha tenido trabas extra por ser mujer en el mundo empresarial?

“He pensado harto en eso, creo que todo lo contrario en mi caso. No me he sentido discriminada y creo que si uno se muestra como profesional y trata de no usar herramientas, como por ejemplo, el caer en lo sexy para tratar de vender o hacer estrategias muy femeninas, creo que si uno es profesional te van a tratar como profesional y te van a responder de manera profesional y así me ha funcionado. Creo que incluso hay empresas grandes que valoran, dentro de sus estrategias, hacer negocios con empresas lideradas por mujeres, entonces como que incluso puede ser un punto a favor. Siempre desde el punto de vista profesional”.

Hablando de mujeres, hemos visto que tiene jornadas con mujeres emprendedoras para ayudarlas a manejar las redes sociales ¿Cómo nació esta instancia?

“Ha sido muy bonito, primero me llamaron de una universidad que estaba haciendo un programa que se llamaba ‘Emprendamos juntas’,  puras señoras dueñas de casa, algunas incluso eran madres solteras, ellas dan el sustento para sus casas, hacen pasteles, hacen bordados y quieren saber comunicar de mejor forma su negocio, su emprendimiento, y me llamaron a participar de este proyecto, la académica Leslie Bridshaw.  Participe varios meses y las señoras estaban contentas, de hecho algunas no tenían ni siquiera cuenta de correo, entonces era como, ‘quiero estar en las redes sociales pero no tengo email’.  Ya, creemos un correo. Era como paso a paso y después ellas terminaban haciendo sus publicaciones bonitas,  co-creaban su logotipo y creaban un eslogan. Tenían que pasar por todo un aprendizaje de transformación digital, de empezar a entender cómo crear un correo, cómo leer los correos, cómo conectarlo a las redes sociales, cómo publicar… El resultado final fue súper motivador.

Después he trabajado con SERCOTEC y también ha sido maravilloso, porque he estado en rondas por toda la Quinta Región, conociendo distintas realidades, la gente de Los Andes ponte tú, tiene emprendimientos más agrícolas,  luego vas a Algarrobo, Cartagena y son gente que tiene hospedajes, que hace cosas como de reiki y relajación, entonces tienes que decir, ‘¿Cómo empatizo con ellos para que logren comunicar lo que hacen y sus beneficios desde la identidad local?’. Eso es bonito y quedan felices”.

A propósito de que usted se define como la persona creativa del grupo, ¿siempre se ha definido como una persona creativa o esto es propio de los últimos años?

“Creo que soy creativa porque soy -no sé si tendrá alguna relación- pero soy tan dispersa y divergente, que yo creo que una persona creativa tiene que ser dispersa y divergente. O sea, estas como en muchas partes al mismo tiempo,  te sacas los paradigmas de la cabeza y mezclas cosas raras. Es importante también, pedir prestada la creatividad a otros, darse cuenta que uno no puede hacer todo y escuchar a otros también te hace súper bien”.

A propósito de creativa, hay un proyecto que llamó mucho nuestra atención, se llama Tiempo Senior, ¿De qué se trata, cómo funciona?

“Es precioso el proyecto TiempoSenior. Es un emprendimiento social porque lo que hace es conectar. Es una bolsa de trabajo, pero para personas mayores mayores de 50 años. Nos dimos cuenta de un dolor, el dolor es que la gente mayor de 50 -primero pensamos en mayores de 60 pero después nos dimos cuenta de que este problema parte de los 50- que puede haber estado toda la vida trabajando en un puesto bien, de repente lo despiden y a esa persona le cuesta mucho encontrar trabajo en otra parte. Cuesta porque compite con millennials, compite con gente más joven, entonces dijimos: ‘¿Cómo hacemos que estas personas tengan iguales oportunidades para encontrar trabajo y en el fondo también descubrir para qué pueden ser ellos buenos?’. Ahí nos dimos cuenta de que el valor de la experiencia es clave para decir: estas personas mayores de 50 tienen una experiencia de, al menos, 30 años trabajando y esa experiencia no tiene precio. Le damos valor desde ahí para que vuelvan a trabajar o, por último, para emprender. Hoy día tenemos más de 1000 personas registradas en nuestra plataforma y la gran dificultad que hemos tenido es abrir camino con empresas que les den empleos. Hay empresas, algunos hoteles, algunas marcas importantes que nos han abierto las puertas para decirnos: ‘Ya, búsquenos personas, necesitamos tal  y tal’ y nosotros felices vamos y le buscamos a alguien.

Ojalá todas las empresas en Chile dijeran: ‘¿Sabes? La una persona que necesito contratar va a ser de Tiempo Senior’”.

¿De dónde surge la idea de Tiempo Senior?

“Viene de los socios que tengo, ellos han vivido el problema. Uno trabajó mucho tiempo con el tema de las pensiones, pensionando gente. (…) Todos sabemos que las pensiones que se dan son mínimas, o sea, no les alcanza ni para los remedios. Entonces, una persona que jubila hoy día a los 65 años tiene por lo menos 15 años más de vida útil trabajando.

En ocasiones (los jubilados) se quedan en la casa y se aburren. Uno se pregunta cómo reinventar su trabajo, (…) pero a lo mejor no trabajando nueve o diez horas diarias, sino que tres, en un lugar donde ellos sigan sintiéndose útiles y sigan recibiendo ingresos, porque sus jubilaciones son demasiado bajas. Ese problema, que fue levantado por lo socios, lo conversamos, decidimos que era una misión noble, bonita y dijimos: ‘empecemos con este emprendimiento’ y CORFO nos apoyó”.

Su hermano y su padre son artistas visuales, ¿tener una familia así influyó en quién es hoy? ¿Alguna vez pensó en seguir sus pasos?

“Sí. En el pensamiento divergente, sí. En la creatividad, sí. En seguir los pasos, no… no mucho. Porque yo soy divergente, pero en los negocios, ellos son full divergentes, creativos. Son como más ‘voladores’. Yo trato de aterrizar esas ‘voladas’ en negocios, ¿te fijas? Ellos no tienen esa visión empresarial, yo trato de tenerla. Y no decidí seguir sus pasos en el arte porque no tengo las habilidades, yo sé pintar, pero no dibujar. Ellos lo saben todo. Yo trataba de dibujar y soy pésima. Así que ahí quedé”.

¿Qué nos puedes decir de las personas que te formaron?

“¿Mis padres? Pucha, mucho. Mis papás me criaron de una forma bien especial, no fueron estrictos. Yo desde chica siempre fui muy aplicada, un poquito ñoña, pero no era por una presión de mis papás de: “¡Tení que estudiar!”. Yo creo que esa libertad fue importante.

También  Saber que ‘ellos se están sacrificando para darme educación a mí y a mi hermano’. Yo creo que esa fue mi principal inspiración, verlos a ellos dos trabajar siempre juntos y de lunes a lunes en la casa”.

¿Y sus profesores?

“Mira, estuve mucho tiempo en Santiago, después migré para acá, entonces tengo recuerdos de algunos profesores que sí me marcaron. Tuve una profesora que, cuando estaba en Santiago y me iba a venir para acá, me dijo: ‘Karina, donde tú estés te va a ir bien’. Y yo iba como en sexto básico, pero nunca se me olvidó esa frase. Era una profesora viejita, que tenía sus manos llenas de artitis, pero -golpeándose la mano como si tuviera una regla- era súper estricta. De ella tengo muy buenos recuerdos. Bueno, acá en el liceo también… siempre tuve buenos profesores. Creo que son importantes los profes, sobre todo esos que se acercan un poco y te dan consejos casi personales. Creo que eso también es importante…”

En Twitter te describes, entre otras cosas, como mamá. ¿Cómo se relaciona tu familia con esta nueva vida de emprendedora?  

“Para mi hija, creo que soy como una líder para ella. De hecho, cuando partí con TWSocial, que estaba conectado con la base de datos de Twitter y podía leer todos los tuits del mundo, ver cuánta gente estaba hablando de amor, de odio y todos esos descubrimientos, mi hija era chica, tenía seis o siete años. Ella le decía a sus compañeros: ‘Mi mamá creó Twitter’, ¿te fijas? Entonces ella siempre me ha visto casi como si fuera la creadora de Google o no sé. Los niños siempre amplifican lo lindo de los papás. Siempre me ha visto esforzada, con mi empresa, tratando de surgir, y con tecnología. Ella es como mi fan.

También en todo este proceso ha sido fundamental mi marido, Rodrigo. Sin su apoyo para ‘tirarme a la piscina’ nada de esto hubiese funcionado. Es parte del equipo que me rodea”.

¿Qué significa la innovación para ti?

“Innovación significa… -mira al cielo y entrecierra los ojos por unos segundos- pensar en cosas imposibles. Eso yo creo que es la real innovación. Así yo creo que se crean, por ejemplo, cosas como los IPhone y la realidad virtual. Creo que hace 100 años atrás alguien hubiese dicho: ‘eso es de locos’. Entonces creo que la innovación real es de locos, es locura”.

¿Y las redes sociales?

“¿Las redes sociales…? Uf… Para mí las redes sociales son potentes, generan impacto, son importantes. Sin embargo, hay que ver para donde van, cómo van a ser las redes sociales del futuro. Ese es el desafío. Qué tan inteligentes van a ser.

Por ejemplo, estoy pensando en voz alta, cómo las redes sociales pueden ayudar a evitar posibles suicidios. Hay estudios que dicen que hay gente que sufre de depresión y de alguna manera avisan que se van a suicidar a través de algunos posteos. Entonces, ¿cómo prevenir eso? A lo mejor con data mining, sería potente. Y ahí pasaríamos de las redes sociales que son puro reclamo a redes sociales que salvan vidas”.

¿Cómo te imaginas en 20 años más? ¿Sigues en esto?

“¿Yo?… eh… yo creo que… uf… es una buena pregunta. Yo creo que sí, me veo con mi empresa, no quiero dejársela a cualquiera, no sé si mi hija la vaya a querer. Creo que en 20 años todavía voy a estar full carrete, full trabajando, pero no con la misma intensidad que hoy, porque no sé si con esta intensidad, que es 24/7, me de la salud otros 20 años. Creo que voy a tener que bajar la intensidad y armar un equipo más potente en el cual delegar más”.

¿Cómo te definirías en tres conceptos?

“Ops, esa sí que es difícil… Yo creo que soy… soñadora… persistente… y… no sé cuál sería la última… amante de la tecnología. Creo que la tecnología es clave”.

 

 

 

Por Martina Prieto Beghelli y Francisca Moya Mieville

 

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