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¿Por qué hacer Innovación Abierta? Capacidad, conocimiento, velocidad, riesgo y rentabilidad potencial

Una organización que innova en Chile y Latinoamérica, ya es para premiarla, dado el ambiente cultural en el que estamos insertos. El problema de innovar de forma cerrada es que el cerebro colectivo es limitado, restringido al número de trabajadores y stakeholders cercanos a la empresa. La estadística nos dice que, por cada 100 proyectos que tengamos, innovando de forma cerrada, llegaremos a tener a lo más 3 proyectos transformacionales y/o radicales, que van a la frontera del conocimiento, y generan demanda de una forma diferente a las mejoras incrementales que produzcan los otros 97.

Esto implica una enorme probabilidad de que la innovación no produzca un ROI positivo del órden esperado, que pague el riesgo y el esfuerzo.

Entonces, ¿Por qué valdría la pena innovar de otra manera?

Chile es el tercer país de la OECD con menor índice de innovación abierta (% de empresas haciendo innovación abierta). Si vemos a países con características socio-geo-demográficas similares (aislados, pequeños, abiertos comercialmente), observamos que la clave para competir y crear valor frente a la posibilidad de importar todo es estar abierto a colaborar con la mayor cantidad de fuentes posibles: instituciones públicas, educacionales, privadas.

Es por ello que perder la oportunidad de innovar de forma abierta, es no aprovechar un potencial enorme de reformular constantemente, de forma rápida y a bajo costo, mediante una fuente de conocimiento mucho mayor a la que la misma organización pueda crear, la propuesta de valor que mantiene viva a las organizaciones. En resumidas cuentas:

  • Aumentas tu capacidad de I+D+i: ahora no estás restringido a un número de personas finito.
  • Reaccionas más rápido al mercado: responder con la velocidad necesaria en un mundo de hipercompetencia es cada vez más difícil.
  • Reduces el riesgo e incertidumbre: el producto y/o servicio ya está siendo testeado, si tú invirtieras desde el principio, el riesgo de falla aumenta exponencialmente al acercarse al momento cero del proyecto. Esto sumado a la muy probable baja expertiz del equipo en desarrollar de forma iterativa y hacer bootstrapping.

Existen casos documentados que señalan un ROI de hasta 182% en menos de tres meses con gestión de proyectos abiertos bien conducidos. Por otro lado, P&G, un referente de largo plazo que ha sabido renovarse durante más de 50 años, menciona que más del 50% de los nuevos productos, servicios y negocios serán adquiridos desde el exterior de la organización.

Culturalmente, esto requiere un desafío de forjar confianzas muy grandes, crear capacidades en las organizaciones para sistematizarlo, y gestionar el riesgo. Pero el retorno potencial es enorme.

Pablo Sanhueza Pedrero, Regional Innovation Manager at Orión

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