Emprendimiento

IGMA: La transformación de una inquietud a un emprendimiento

Hay pocas veces en las que se toman medidas realmente drásticas cuando algo nos parece que no está bien o simplemente tenemos una inquietud. En el caso de IGMA comercial, en poco tiempo se pudo hacer la transición una inquietud a un emprendimiento , sumado a lo rentable que se tornó con el paso de los años.

Alex Pizarro, quien es Gerente General de IGMA comerciales limitada, nos cuenta cómo surgió la idea de crear su empresa y un poco de su historia, que a pesar de no estar exenta de tropiezos, ha tenido un creciente éxito con el pasar del tiempo.

En el año 2006 Pizarro comenzó a tener una molestia debido a distintos comentarios de personas cercanas a su núcleo, los cuales expresaban que no había un servicio realmente bueno en el ámbito de las construcciones. Lo cual, en ese entonces, representaba una gran oportunidad de emprender, producto del creciente movimiento en el negocio inmobiliario y constructor.

“Los bodegueros, los de adquisiciones y la gente de las constructoras compraban productos, pero se demoraban mucho en llegar los productos, entre cuatro, cinco y seis días”, afirma Alex Pizarro.

Al visualizar dicho problema, se sentenció de inmediato cuál sería la propuesta de valor de IGMA; Hacer el despacho de los materiales en máximo 24 horas desde que se efectuaba el pedido, cualidad que le significó ganar al instante la fidelidad de sus consumidores.

Entre sus clientes se encuentran conocidas constructoras, entre ellas Constructora Almagro y Echeverría Izquierdo. Actualmente, IGMA ya cuenta con el 80% de las constructoras tomadas.

En cuanto a los mercados a los que va dirigido el servicio de IGMA, se encuentran dos tipos. En primer lugar está el de la construcción a quienes les venden una gama de 150 a 200 productos, los que representan la mayoría de sus ganancias, debido a la envergadura de los pedidos que se efectúan. En segundo lugar, están los distribuidores, quienes representan una ganancia menor para la empresa debido a la disminución de la paleta de productos, los cuales van de 15 a 20 productos por pedido, pero que igualmente han significado un plus.

Pero no todo ha sido cuentas alegres para IGMA comercial puesto que, como la mayoría de los emprendimientos, en un comienzo tuvieron un par de tropiezos que significaron importantes pérdidas para la empresa.

Pizarro nos relata que fue victima de fraudes y negocios que jamás le pagaron. Caso que no es menor, ya que dichos timos rodeaban los 10 millones en pesos. “Habían supuestas empresas que mandaban un cheque a 30 días por 5 o 10 millones de pesos, pero cuando los íbamos a cobrar rebotaban. Tuvimos alrededor de 150 millones de pesos incobrables en un trayecto de 13 años”, cuenta con tristeza Pizarro.

Actualmente, IGMA cuenta con 4 sucursales a lo largo del país en las ciudades de Antofagasta, Coquimbo, Viña del Mar y Santiago, en donde trabajan más de 90 personas. Con planes de seguir expandiéndose, Alex Pizarro promete seguir entregando el mismo servicio que tanto le ha servido a las empresas constructoras.

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