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Qué haremos cuando la tecnología desplace al empleo

Columna de Opinión: Jaime Soto, Secretario General ACTI

Los cambios significativos en el empleo actualmente son –en gran parte- el resultado de la tecnología nueva y avanzada. De hecho, la tecnología ha logrado que diferentes fábricas y empresas que en el pasado funcionaban con 100 trabajadores, hoy lo haga con 10 o hasta menos. Esto es algo indiscutible, lejano de batallar y pareciera ser que es una evidencia ineludible a favor de quienes defienden la teoría de la inconveniencia de los avances tecnológicos.

Por otro lado, existen pruebas anecdóticas por todas partes de que las tecnologías digitales suponen una amenaza para el empleo. Los robots y la automatización avanzada están instalados en muchos tipos de fabricación desde hace décadas. Por ejemplo, en Estados Unidos y China, las mayores potencias mundiales de la fabricación, hay menos personas trabajando en la manufacturación ahora que en 1997, debido en parte a la automatización.

La tecnología, por ejemplo, también está cambiando la dinámica de empleos tradicionales, como el rubro de los taxistas. Uber ha llegado a dinamizar, agilizar y digitalizar procesos. Pero, ¿qué es realmente Uber? En el caso de Uber, éste consiste, básicamente, en el valor que produce la conexión de una industria o de algunos eslabones de éste a Internet por medio de una plataforma tecnológica el cual provee de servicios de transporte al usuario. Y esto, probablemente, dentro del corto o mediano plazo, queramos o no, signifique la eliminación total del empleo de los taxistas.
¿Quién o quiénes se harán cargo de este vacío de empleabilidad cuando esto suceda? ¿En qué se desempeñará la mano obra que quede desocupada?

De cara al futuro, la tecnología mostrará avances cada vez más importantes que influirán en el mercado laboral que demandará perfiles cada vez más especializados. Sin embargo, y lejos de verlo como una amenaza a los puestos de trabajo, esta situación representa una oportunidad de encontrar nuevos nichos de empleo que al día de hoy no existen o están recién comenzando a desarrollarse.

En los últimos 5 años la demanda de inscripción a carreras relacionadas con las Tecnologías de la Información y Comunicación ha disminuido, provocando que exista una necesidad dentro del mercado de profesionales afines al área.

Por otra parte, actualmente la industria TIC en Chile tiene una brecha de 6.000 profesionales al año, lo que puede revertirse fortaleciendo la oferta de Universidades y Centros de formación en ámbitos tecnológicos, pero también acreditando habilidades que hasta ahora no se sabía que podían ser medidas y que en algunos casos no son parte de las mallas formativas de las instituciones de formación.

Las autoridades y el gobierno tienen la obligación de comprometerse y hacerse cargo de estos vacíos, comprendiendo también que la tecnología está generando importantes oportunidades dentro del mercado laboral. Existe capital humano desocupado que se contrasta, lamentable, con las capacitaciones disponibles y pareciera ser que no se toma en cuenta.

Es importante hacer un llamado a la reflexión, para comprender la urgencia de que el Chile actual no cuenta con la estrategia adecuada para hacer frente a las necesidades que van surgiendo y no contamos con la cantidad y calidad de profesionales y técnicos adecuados para atender los nuevos desafíos que presenta el desarrollo de la industria TIC.

El mundo de las computadoras y la tecnología de la información se han convertido en un aspecto tan importante de nuestras vidas, y es muy dudoso que habrá un retorno a los métodos tradicionales de hacer negocios, y frente a esto, ¿qué haremos como chilenos?

jaime soto2

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