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Economía circular: una oportunidad inédita para la industria forestal

El desafío más grande que enfrenta la humanidad hoy es ser capaz de sostener el aumento de la calidad de vida de las personas sin que ello signifique destruir el planeta. Si consideramos que el desbalance ambiental -incluida la crisis climática- fue provocado por una porción de la población mundial relativamente pequeña (aquella de los países que hoy son ricos) y que hoy una parte mayoritaria de la población (aquella de los países en desarrollo) aspira a tener un nivel de vida similar al de los países ricos, nos percatamos de lo colosal de este desafío.

En unos años, 500 millones de personas que antes no tenían refrigeración doméstica se conectarán a la red, si esos refrigeradores no son ultra eficientes y su energía no es provista por fuentes renovables, simplemente el planeta no dará.

La crisis ambiental que vivimos, además de haber sido causada por una proporción pequeña de la población mundial, sucedió en muy poco tiempo. En 200 años hemos lanzado a la atmósfera 1.500 gTon de carbón que se acumularon durante millones de año en la Tierra. Dado esto, nuestro planeta no ha podido ‘sostener’ el acelerado aumento de crecimiento y de calidad de vida del último tiempo y, como un atleta que se sobreexige, se enfermó y pone en jaque ese mejor estándar de vida que hemos conquistado. Urge, por tanto, encontrar nuevas trayectorias de crecimiento que se desacoplen del uso de recursos finitos y de la capacidad de la Tierra de ‘recuperarse’ de los servicios ecosistémicos que nos otorga para nuestra vida.

Hoy emitimos -+50 gTon de C02eq por año, y debemos llevar esa cifra a la mitad al 2030, a cero el 2050 para luego empezar a capturar carbono del aire si pretendemos conservar el mundo como lo conocemos hasta hoy. Además del esfuerzo por mitigar el cambio climático, es igual de urgente adaptarnos a los efectos de la crisis climática que ya se está sintiendo con fuerza en nuestro país. En suma, se trata de una transición monumental hacia modelos circulares de desarrollo, una transición que requiere de una coordinación sin precedente a nivel planetario, desarrollo tecnológico y de nuevos modelos de negocio, y que tomará quizás un par de generaciones.

Madera más amigable que otros materiales

La industria forestal puede y debe tener un rol protagónico en esta transición hacia la economía circular, definiéndose como una industria de materiales renovables. Desde la perspectiva de ciclo de vida, la madera es más amigable con el medio ambiente que muchos otros materiales. En concreto, por ejemplo, es responsable del 8% de las emisiones del mundo (en China, desde el 2010 al 2012, se usó más concreto que en EE.UU. en todo el siglo XX), muchas de las construcciones en las que se utiliza concreto pueden ser hechas con madera.

Además, esas construcciones tienen mejores condiciones energitérmicas y sus materiales pueden ser reusados al fin de la vida útil de estas. Del mismo modo, materiales provenientes de la madera pueden reemplazar plásticos de uso único complicados o biomasa para mejorar la calidad de aire de ciudades calefaccionadas con leña en el sur. Pero para convertirse en una industria de materiales renovables no basta con producir cosas que se renueven, la industria debe ser renovable considerando el contexto territorial en el que opera. Desde el punto de vista ambiental, debe poder convivir con el desarrollo de bosque nativo y ser respetuosa con las actividades de las cuencas en las que crecen sus árboles, en particular, ser solidaria con el agua que atrapan esos árboles antes de llegar a los cauces superficiales y subterráneos que irrigan las cuencas aguas abajo.

Desde el punto de vista social, es crucial que la sofisticación creciente de esta industria no se desacople de la sofisticación del territorio en que se desenvuelve —desarrollo de proveedores locales y estándar de vida de las comunidades locales. Si ello no sucede, la industria forestal no contará con la legitimad de la sociedad para desarrollarse al nivel que requiere la emergencia climática. En síntesis, la transición hacia una economía circular presenta una oportunidad inédita para nuestra industria forestal, pero a su vez implica grandes desafíos para ella en materia de sostenibilidad ambiental y social que le brinden una plataforma legítima para generar desarrollo sostenible para Chile y el mundo.

Por Andrés Pesce, gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile

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