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¿Qué consideraciones tener al momento de pedir un Crédito con Garantía Recíproca?

  • Las instituciones que los entregan, ya sean sociedades anónimas o cooperativas, nacen como respuesta a la problemática del financiamiento de las Pymes en Chile.
  • Lo importante es conocer los riesgos que representa para el empresario un financiamiento de este tipo, las tasas a las que acceden y las garantías involucradas.

Según las cifras del Banco Mundial, mientras el 62,8% de las grandes empresas utilizaron el financiamiento bancario para sustentar sus proyectos de inversión, sólo el 16% de las pequeñas empresas pudo acceder efectivamente a este tipo de financiamiento con la misma finalidad. Así, según datos del primer Estudio Nacional de Percepción, Expectativas y Necesidades de Propyme, los principales problemas para las pequeñas y medianas empresas son la concreción de sus negocios con un 28,1%; el acceso a programas de fomento y apoyo por parte del Estado con un 21,6% y el acceso al financiamiento con un 20,6%.

En este contexto, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) surgen en 2007 como solución para dar cabida al financiamiento de las Pymes que, por restricciones propias del reglamento de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financiera (SBIF), no pueden tener acceso a la banca en forma normal. “Por tal motivo, la ley se abre a la posibilidad de que estas empresas ´riesgosas de crédito´, puedan ser financiadas mediante el otorgamiento de un certificado de fianza, que emiten las SGR”, explica Ricardo Ibáñez Pozo, socio fundador de Astur, consultora de Outsourcing Contable, Planificación Tributaria e Impuestos. El ejecutivo explica, además, que  este tipo de empresas están fiscalizadas por la SBIF y que  para constituirse requieren de un capital de UF 10.000.

Políticas de financiamiento

Entonces, ¿cómo operan? “Las SGR tienen un único objetivo y consiste en operar como intermediados entre las entidades financieras y las micro, pequeñas y medianas empresas, mediante el otorgamiento de garantías personales a los acreedores de sus beneficiarios, con la finalidad de prevenir obligaciones que ellos contraigan, relacionadas con sus actividades empresariales, productivas, profesionales o comerciales, además de prestar asesoramiento técnico, económico, legal y financiero a los beneficiarios y administrar los fondos de reafianzamiento y las contragarantías que se hayan rendido a su favor de conformidad con los pactos que se celebren entre las partes”, explica Mario Espinosa, gerente general de Defensa Pyme.

De esta forma, “el emprendedor cuenta con una institución que garantiza su obligación en calidad de aval, lo que flexibiliza de una otra manera su acceso al mercado del crédito y en consecuencia si el deudor, es decir el beneficiario de la SGR, no le paga a la institución financiera, la SGR lo deberá hacer en su lugar, pero luego el deudor estará obligado a pagar esa deuda a la SGR”, agrega Espinosa, quien puntualiza que “si bien las condiciones de crédito son mejores, respecto de clientes riesgosos, de igual forma el éste se encarece por el tema de la comisión del aval”.

En esta línea, el ejecutivo de Astur coincide con Espinosa y agrega que “el único beneficio es tener acceso al crédito, ya que  existen otros valores que encarecen en demasía el costo del crédito; tal es el caso de la comisión de la SGR, que va desde el 4% al 6% anual y se cobra en forma anticipada por el saldo insoluto, es decir, sin considerar los gastos de administración la tasa más la comisión alcanza un 12% anual. A esto debemos agregar que dado a que el requisito para la emisión de certificado es Garantía recíproca, la pyme debe entregar garantías por el equivalente al crédito que pide”.

Aun así, según el estudio “Impacto de las IGR en el financiamiento Mipyme”, entre los años 2009 y 2016, estas instituciones vieron incrementada su participación de un 5,1% a un 43,9% de las colocaciones, cifras que también impactaron a la banca, ya que en el mismo período los bancos redujeron su participación desde 93,1% a 52,3% de las colocaciones. En este contexto, tal como señalan los expertos, si bien los créditos intermediados por las SGR pueden contener en algunos casos, mejores tasas, plazos o mayores montos que los obtenidos con los bancos, Espinosa es enfático al señalar que “los fondos, en muchos casos, provienen de instituciones no bancarias, tales como fondos de inversión privados, compañías de leasing  y crowdfunding, entidades cuyas políticas de financiamiento difieren de aquellas que se utilizan en el mercado tradicional”.

Así, si bien esto surgió como una alternativa para dar viabilidad a las Pymes, se transformó un círculo perverso para ellas y un negocio muy rentable para las SGR. Por ello, el abogado de Defensa Pyme recuerda que existen otras alternativas de financiamiento, constituidas principalmente por los créditos con garantía estatal, tales como los créditos FOGAIN o FOGAPE. “También existen los fondos entregados por SERCOTEC, mediante las alternativas de Capital Semilla Emprende, Capital Abeja Emprende  para mujeres emprendedoras y Fondo de Desarrollo de Negocios Crece;  además del mercado de créditos formal, sin perjuicio de que la exigencia de garantías en general sea una barrera de entrada para las Pymes”, explica Espinosa.

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