La tecnología, que cuenta con un sistema automatizado, puede despezonar 3.600 kilos de fruta por jornada, lo que equivale al trabajo de 35 personas.

Desde que Alex Cisternas era un niño, convertía sus ideas en inventos. A los 24 años se fue a Alemania a incursionar en robótica y desde entonces ha dedicado gran parte de su vida a crear soluciones tecnológicas para la agroindustria, entre ellas, una cosechadora de arándanos con brazos biónicos, lanzada al mercado en 2013.
Hoy, cinco años después, acaba de presentar su nueva innovación: la primera máquina automatizada para despezonar frutillas.

“Los productores y procesadores de frutillas no sólo necesitan cosechar un buen producto, sino manejar la fruta suavemente durante la línea de producción, con el fin de evitar daños”, dice Alex Cisternas, fundador de Ingeswis.

Beneficios por montón

Lo usual es que el despezonado de frutillas, es decir, el proceso de quitarle la parte verde superior a la baya, se haga manualmente, lo que toma bastante tiempo e implica que las personas manipulen la fruta.

“Muchas veces el proceso se hace sobre mesas de madera o en lugares no sanitizados, sin guantes y con diferentes tipos de cuchillos, lo que resulta en cortes deformes. El problema es que hoy el aspecto de la fruta es tan importante como el sabor”, agrega Cisternas.

Esta máquina, en cambio, realiza el despezonado automáticamente y sin manipulación, ya que la fruta no tiene contacto con las personas después de haber sido cortada. De hecho, es enviada inmediatamente al túnel de congelado.

“Chile está produciendo frutillas de exportación y necesita cumplir con normas de inocuidad y procesos de calidad internacionales para ser más competitivo”, agrega Alex Cisternas.

Pero eso no es todo. Esta tecnología de origen chileno permite además atacar otro de los grandes problemas que suele tener el rubro de los berries: la escasez de mano de obra.

“En el sector de los berries también hay que considerar que los productores suelen privilegiar la mano de obra para la cosecha, en desmedro del despezonado”, sostiene.

El costo de adquisición de la máquina es de $28 millones (más IVA), pero tomando en cuenta que puede despezonar 3.600 kilos por jornada de 8 horas, que equivale al trabajo que hacen 35 personas, la inversión también se traduce en mayor productividad. Si bien existen tecnologías similares que se pueden adquirir en España o Italia, su costo es mayor (alrededor de US$ 100.000) y su rendimiento menor (suelen procesar 1.500 kilos por jornada).

Además de aumentar los volúmenes procesados por día, esta máquina es capaz de disminuir la merma por mal corte, situando las potenciales pérdidas entre 8% y 10%.

El funcionamiento

Para que el proceso sea continuo, la máquina cuenta con una cinta central de alimentación, donde rotan las frutillas, y otra cinta de carga. Posteriormente la fruta se traslada a la sección de corte de la máquina, donde el pezón es separado a través de un corte preciso y limpio, que permite mantener una presentación homogénea.

Una vez terminada, la fruta se desplaza en forma frontal de salida, mientras que los pezones lo hace en forma lateral, lo que facilita su recolección y retiro.

“Todo el proceso de corte se realiza cubierto y con cuchillos de origen suizo, en condiciones de inocuidad”, detalla el inventor de la máquina que, entre otras cosas, también cuenta con un sistema de autolavado computarizado.

La máquina está fabricada con acero inoxidable y es controlada por una computadora que puede ser operada por cualquier persona, a través de una pantalla táctil. La ventaja es que se pueden adaptar los diferentes parámetros, según tamaño y variedad de las frutillas.

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Karina Durney