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Concluyó proyecto de innovación social de acuicultura de ostiones en Liceo de Tongoy

Con gran éxito concluyó un innovador modelo que fue puesto a prueba en este conocido balneario de la región de Coquimbo, el que integró al centro acuícola proveedor de larvas de ostión del norte con los alumnos del liceo técnico a cargo de la producción de semillas y los acuicultores de pequeña escala en la etapa del engorde.

La iniciativa financiada por Corfo y desarrollada por Fundación Chile a través de la plataforma AquaPacífico, demostró los beneficios económicos y sociales de reemplazar la captación natural de semillas por este modelo productivo.

Denominado “Validar un modelo socio-productivo del cultivo de ostión del norte integrando colegios técnicos y acuicultores de pequeña escala de Tongoy”, el proyecto permitió capacitar a 40 estudiantes del Liceo Carmen Rodríguez Henríquez en las técnicas necesarias para la etapa de fijación remota de post-larvas de ostión, a la vez que generar una metodología para el engorde en mar por parte de la Cooperativa M-31, integrada por 38 acuicultores de pequeña escala, quienes lograron cosechar más de 2 millones de ostiones.

“La validación de este modelo de vinculación social tiene un impacto positivo en la comunidad. A través de la implementación de los procedimientos de cultivo, los alumnos desarrollan sus competencias técnicas por medio de talleres prácticos en fijación de larvas y pre engorda de ostión y los acuicultores terminan el ciclo productivo con la fase de desdoble y engorda, beneficiándose con el abastecimiento de semillas de ostión durante todo el año, sin tener que depender en un 100% de desoves naturales. Esta tecnología viene a complementar a la producción de bancos naturales, mediante producción en ambientes controlados”, destaca el director regional de Corfo, Gregorio Rodríguez.

Daniel Arriagada, director del proyecto, explica que “la estrategia de producción que desarrolla la mayoría de los pectinicultores en la Bahía de Tongoy, tiene una alta vulnerabilidad, ya que depende de la captación natural de semillas, la que es muy variable en el tiempo”. De ahí que -según señala- invertir en la producción en laboratorio, si bien significa un mayor costo inicial, permite obtener el beneficio económico de la producción continua. “El cultivo de engorde de ostión del norte a partir de semillas producidas en hatchery, bajo procedimientos estandarizados, es una oportunidad que les permitirá a los pectinicultores planificar sus producciones distribuidas en el tiempo, además de un uso más eficiente de sus equipamientos e infraestructura, transformándose en un cultivador sustentable con un modelo de producción costo eficiente”, sostiene el director del proyecto.

Un hito para la comunidad de Tongoy

 Desde el 2006 se imparte la especialidad de Acuicultura en el Liceo Carmen Rodríguez, con el objetivo de brindar a los alumnos una preparación técnico-profesional acorde al polo productivo de la localidad. Según el profesor Óscar Leiva, “aunque siempre buscamos los recursos para poder realizar un trabajo en el hatchery y hacer actividades acuícolas, ahora con este proyecto logramos una producción de gran escala, a niveles de una empresa y pasando por todas las etapas, por lo que pudimos traspasar un conocimiento integral a los estudiantes”.

A fines del 2019, y en el marco del proyecto, se alcanzó un verdadero hito para un establecimiento educacional al completar una producción de 1.500 bolsas colectoras con post larvas, las que luego fueron trasladadas a los centros de cultivo en el mar de la Cooperativa M31 y culminaron con la cosecha de más de dos millones de ostiones.

Juan Torrejón, presidente de la Cooperativa M31, valoró la oportunidad “de contar con un suministro permanente de semillas y tenerlo aquí en Tongoy, para poder hacer el cultivo en forma planificada y no depender de los vaivenes de la captación natural. Esto nos da la posibilidad de buscar clientes estables, al tener un abastecimiento continuo de ostión”.

Respecto a la participación del liceo, el dirigente destacó “la dedicación de los estudiantes a este proyecto, para que nosotros pudiéramos contar con una semilla de calidad. Sin embargo, mi recomendación es que los alumnos aprendan el proceso completo del cultivo, incluyendo la etapa en mar, para que estén capacitados para trabajar en las pequeñas empresas de la localidad”.

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