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Con IA jóvenes chilenos prometen cambiar el futuro de los alimentos

Con su startup llamada Protera, estos emprendedores crearon una plataforma de inteligencia artificial que desarrolla proteínas para mejorar los alimentos. Su último proyecto promete retrasar la aparición de hongos en el pan hasta en un mes.

Este emprendimiento de biociencia único en Chile llamado Protera, fue formado en 2015 por un grupo de jóvenes biotecnólogos mientras aún estudiaban, con la mente puesta en avanzar en la ingeniería de proteínas para abordar los desafíos de la industria de los alimentos, la agricultura, el medio ambiente y la salud.

Su meta más ambiciosa es desbloquear el futuro de la comida, en un momento en que la industria agroalimentaria está en crisis y se prevé que a largo plazo el panorama empeore, debido al aumento de la demanda y el agotamiento de los recursos naturales.

Leonardo Álvarez, CEO de Protera, cuenta que el comienzo no fue fácil, ya que el interés para invertir en este tipo de innovaciones aún es incipiente en nuestro país. “Partimos con aportes de Corfo e Incuba Austral, pero logramos dar un paso más allá cuando ganamos el segundo lugar en el World Cup Challenge 2016, la competencia internacional de startups de Microsoft. Ahí despertamos la atención de IndieBio, la mayor aceleradora de negocios de biotecnología a nivel mundial, que nos ofreció capital de inversión y un espacio para trabajar en Silicon Valley, San Francisco”.

Esta consolidación vino de la mano de MADI (Molecular Afinities Dinamics Interphase), la plataforma de Inteligencia Artificial -primera tecnología en el país y Latinoamérica- que crearon para desarrollar proteínas que mejoraran la calidad de los alimentos.

Así, sólo en 2018 recibieron USD $1.7 millones de inversión, de los cuales 1 millón fue de capitales extranjeros, mientras que este año ya consiguieron 650 mil dólares de inversionistas ángeles chilenos.

“Nuestro primer proyecto se basó en una enzima que modifica las grasas saturadas, produciendo un aceite de alto valor que evita la generación de grasas trans en aceites comestibles, por ejemplo, margarinas, manteca o aceite de mesa. Además, disminuye el impacto ambiental al eliminar el uso de aceites de origen animal, utilizando plantas que no están en peligro de deforestación, como la palma”, explica Francia Navarrete, COO de Protera.

Otro de sus proyectos es de economía circular, en el que aprovechan las plumas de desecho del pollo para producir con ellas una harina con un mayor nivel nutricional que el que existe, con un proceso más rápido, económico y que disminuye problemas medioambientales. Esta harina se utiliza principalmente en la producción de alimentos para animales.

Lo último que están desarrollando es una proteína que retrasa la aparición de hongos en el pan de molde, de una semana a un mes. “Con MADI hemos diseñado proteínas que son capaces de evitar que los productos se contaminen con hongos, como por ejemplo el pan. Esta proteína es para consumo humano con la que el pan podrá durar mucho más, sin utilizar preservantes químicos, algo que creemos que las personas agradecerán”, comenta Leonardo.

A pesar de que sus mayores inversionistas están en Estados Unidos, Asia y Europa, y que deben viajar constantemente en búsqueda de nuevos capitales, afirman que mantienen su laboratorio en Santiago, donde actualmente trabajan con más de 15 científicos y distintos profesionales chilenos, en su objetivo de seguir construyendo camino para la innovación en el país.

 

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