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Cómo fortalecer el nuevo perfil docente, una oportunidad

Por Hugo Martínez, Director Pedagógico de Colegium

Tras años de pandemia y del cierre temporal e intermitente de las salas de clases, hemos observado cómo ha cambiado para siempre la forma de hacer docencia. La gran mayoría de los profesores y profesoras adoptaron nuevas herramientas y recursos para apoyar el aprendizaje de sus estudiantes.

Tal como vimos en algunas entrevistas y en nuestro trabajo con colegios, el profesor post pandemia maneja herramientas digitales para generar, organizar y administrar contenidos, comunicarse, colaborar, organizar y gestionar espacios de aprendizaje sincrónicos y asincrónicos, diversificar las estrategias de evaluación, registrar sus tareas académicas y realizar seguimiento a sus planificaciones, entre otras cosas.

Este docente post pandemia trabaja en equipos interdisciplinarios colaborando y recibiendo apoyo a través de sistemas de comunicación digital. Tiene acceso a redes de apoyo sincrónicas y asincrónicas y cuenta con espacios de intercambio de experiencias y desarrollo profesional. Lo sabemos de primera fuente, porque en Colegium, hemos visto un aumento de más de un 400% en el uso de plataformas de gestión y comunicación, en los últimos dos años en Latinoamérica.

Por otro lado, también hemos visto cómo este nuevo docente ha tenido la capacidad de diseñar y articular estrategias de colaboración con las familias de los estudiantes, integrando los esfuerzos del aula con los espacios de aprendizaje en el hogar. Por ejemplo, Erwin Fonseca, director Escuela Proyecto de Futuro de Paillaco, nos contó cómo los padres o adultos del hogar, ponían nota a ciertas actividades de los estudiantes, incorporándolos  de esta forma en todo el proceso.

Ahora que ya conocemos las nuevas habilidades y herramientas, ¿cómo acompañamos a los profesores y profesoras en esta nueva etapa? ¿Cómo lo ayudamos a seguir creciendo y fortalecemos este nuevo perfil? A continuación, dejo algunas ideas:

  1. Darles visibilidad a estas nuevas habilidades y herramientas profesionales, apoyándolos en la generación de columnas de opinión, documentación y difusión de casos, Webinar con paneles de docentes para compartir experiencias, etc.
  2. Fortaleciendo las nuevas capacidades a través de la oferta de capacitación que profundice en estas nuevas herramientas, y en desarrollo de habilidades de valor agregado para su uso (por ejemplo: “Curso de StoryTelling”).
  3. Entregando recomendaciones o curatoría de herramientas o recursos disponibles, para aumentar el portafolio tecnológico del profesor post pandemia.

En resumen, ¿qué es lo más importante? A mi juicio, no perder las oportunidades de estas nuevas habilidades y lo que va a marcar la diferencia, será la capacidad de valorar las nuevas habilidades y reconocerlas de forma profesional. Resulta fundamental potenciarlas, utilizando los recursos y contenidos creados en esos dos años, sobre todo ahora en que se requieren atenciones diversas para los distintos estudiantes.

No incorporar estas habilidades sería una pérdida de potencial, de trabajo, de tiempo, de aprendizajes, mientras que valorarlas, permitirá fortalecer el desarrollo profesional de los educadores y ampliar los recursos disponibles para generar aprendizajes de calidad.

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