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Colaborar y crear valor desde la confianza

En Chile bien sabemos que no estamos lejanos a las catástrofes, provocadas o naturales, siempre hemos sabido conducir las redes de manera colaborativa; así se ha demostrado en estas últimas semanas donde los incendios que afectaron a gran parte del país fueron pilar para articular y fortalecer nuestra capacidad respuesta y de confiar en el que tenemos al lado.

Pero, qué tal si esa confianza no solamente la utilizáramos en tiempos de crisis, ¿qué tal si articulamos de manera continua? En Chile, contamos con capacidades y herramientas suficientes para avanzar en la creación de soluciones o avances en conjunto. Ahora es momento que las empresas pongamos en práctica ese mismo espíritu de Colaboración, sobre todo si entendemos que un progreso sostenido conducirá a nuestras empresas y organizaciones a una mejora permanente.

Parte de reunir las piezas que nos ayuden a generar y gestionar la colaboración, las encontramos en los resultados que obtenemos de la misma, es decir, atender la estrategia, la cultura y la gestión de los procesos y recursos establecerá un modelo colaborativo que incrementará el valor de nuestros negocios. La colaboración repercute en obtener algo que nos interesa escapando del juego suma cero, esto para las empresas es una múltiple expresión de factores que desafían el statu quo de cómo es enfrentarse a otro, ya sea, un cliente, un proveedor o bien el propio consumidor, sin importar a donde se tenga que inclinar la balanza el factor que condicionará una relación será la Colaboración.

Dicho lo anterior, uno de los focos estratégicos de las empresas debería ser generar alianzas colaborativas, esto nos invita a co-crear, generando vínculos que aporten valor mutuo bajo procesos, habilidades y problemáticas que se orquestan con un tercero y que dirijan esfuerzos a impactar en nuestros resultados.

Lo anterior, se emplaza desde la confianza, desde una visión integral del negocio a obtener resultados que demuestran crecimiento y rendimiento. La confianza también presupone riesgo y el saber aprovechar las oportunidades, en este caso del mercado y del trabajo colaborativo. Así lo han demostrado con buenas prácticas entidades que han tomado el riesgo de colaborar y co-crear (ya sea con otra empresa o bien con el propio cliente) bien conocido es el caso de LEGO  quienes tras una fuerte crisis deciden invitar a sus clientes a sugerir nuevos productos, otro caso cercano es Procter & Gamble, multinacional que modificó por completo su sistema de innovación y gestión del conocimiento incrementando en un 60% su productividad (Harvard Business Review, junio 2011), un tercer ejemplo son las reconocidas Apple y Nike, alianza que lanzó el servicio en la comunidad de corredores Nike+.

Así como los ejemplos mencionados, son numerosas las empresas que se han atrevido a gestionar la innovación y la confianza obteniendo mayores y mejores resultados en sus metas del negocio.

La invitación está hecha y el reto es grande; atreverse a crear valor, generar nuevas experiencias desde un aprendizaje continuo acercando la innovación, un viaje de divergencia que nos aportará acelerar el logro de los resultados. En sí, es atreverse a desarrollar innovación corporativa y gestionar la confianza.

Por Adriana Guerrero,
jefa área de Co-Creación, Club de Innovación.

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