Emprendimiento

América Silva de Take a Hand, innovación de prótesis en impresoras 3D

Venezolanos mejoran la vida de personas con amputaciones:

Cinco personas componen Take a Hand. El equipo fundador viajo desde Venezuela para radicarse en Chile, porque creían que era un mejor lugar para desarrollar la iniciativa. Hoy, esta empresa hace entregas de sus prótesis en Chile, Venezuela y Costa Rica.

La idea surgió de una situación muy puntual. “Una familia se acercó a nosotros y nos pidió que diseñáramos un bracito para su bebé, que había nacido sin los dedos de la mano”, explicó América. Ella y sus compañeros siempre estuvieron dedicados a la innovación en el campo de la salud, pero recién ahí se dieron cuenta cómo podían aportar, creando prótesis en impresoras 3D.

Primeros pasos

América y sus compañeros co-fundadores son venezolanos. Estudiaron diseño industrial en la Universidad de Los Andes (Venezuela). Cuando surgió la idea de Take a Hand, Viajaron a Chile en noviembre del 2014 para instalarse en Santiago. Buscaron apoyo en la aceleradora de proyectos Start-Up Chile y consiguieron recursos del Banco Interamericano de Desarrollo.

—¿Por qué eligieron Chile?

Ya sabíamos de programas como Start-Up Chile y que referenciaban a Chile como un ecosistema rico para el emprendimiento en Latinoamérica. De hecho, la experiencia que hemos tenido efectivamente ha sido así.

¿Cómo fue adaptarse acá?

—En Chile, hemos tenido una buena acogida en todos los sentidos… Sí creo que a nivel de sociedad son bastante pragmáticos, tradicionales, se arriesgan poco. Eso es una barrera que hay que vencer. Nosotros estamos ligados al ámbito de la innovación, en que las personas suelen ser muy abiertas y amables.

¿Cuánto extrañas a tu país?

—Siempre es un reto estar lejos de tu familia, es la red de apoyo que más conoces. En definitiva, el migrar es siempre salir de tu zona de confort.

Dar una mano

            Hoy, todos los miembros de Take a Hand están exclusivamente dedicados a dicho proyecto. Pasan buena parte de su tiempo en el Laboratorio de Fabricación Digital de la Universidad de Chile, donde realizan las distintas prótesis para cada usuario.

Son cinco personas las que constituyen la empresa, en la que cada una tiene una función que se le asigna según sus habilidades. América se encarga de la experiencia del usuario con Take a Hand. Según contó, los usuarios se contactan con la empresa a través de la página web y redes sociales; también hay algunos que llegan por el “boca a boca”. Después de eso, el equipo se reúne con la persona para buscar una solución acorde a la necesidad.

¿Cuánto demora hacer una prótesis en impresora 3D?

—El proceso comienza cuando llega el usuario. Nosotros co-diseñamos con la persona, entendiendo cuáles son sus necesidades; según eso materializamos una solución única para cada usuario. Es decir, los tiempos van a depender de cada solución. Luego de materializar la prótesis, hacemos la validación y seguimiento con el usuario para que este le saque el máximo provecho a la prótesis. Vamos trabajando con el usuario durante un año, probando su feedback para hacer constantes mejoras al producto.

—¿Cómo influyen estos aparatos en la vida de los usuarios?

—Una prótesis es una herramienta que puede hacer un impacto importante en la calidad de vida de cada persona. El 30% de los niños con discapacidad no asiste al colegio y más del 90% de los adultos permanece desempleado. Gracias a la prótesis, nuestros niños han mejorado su rendimiento en el colegio y muchos de los adultos con los que hemos trabajado se han insertado en el campo laboral. Esto es un impacto significativo en la economía de las familias.

¿Para cuáles extremidades han desarrollado productos?

—Tenemos dos productos desarrollados. Una prótesis transradial, que es bajo el codo; una prótesis transtibial, que es bajo rodilla (nuestro producto principal). Estas prótesis se complementan con accesorios que sirven para adaptarlos para diferentes actividades. Por ejemplo, hay accesorios para hacer deporte o para poder facilitar la escritura.

—¿Y cuál es el precio de una de estas prótesis?

—Depende de cada solución, es distinto para cada persona. Pero son como tres veces más económicas que las prótesis tradicionales. Por ejemplo, si hablamos de una prótesis de brazo tradicional, podría ser de tres mil dólares; en cambio, prótesis de Take a Hand se puede conseguir por mil dólares, a veces menos.

De todas tus labores en la empresa, ¿cuál es la que más te gusta hacer?

Take a Hand en sí genera una retribución muy grande a nivel personal, por el impacto que causa en la vida de cada persona. Damos una herramienta que permite sentirse empoderados para realizar cualquier cosa que uno se proponga. Esa emoción nos mueve. Cuando uno se siente apoyado es capaz de realizar cualquier cosa que se proponga, independiente de su situación física, geográfica o social. Son 30.000.000 de personas en el mundo que requieren de prótesis.

¿Y qué es lo que menos te gusta hacer?

—Del proyecto, una de las cosas que resultan más difíciles es vender la burocracia y el pragmatismo en las organizaciones. No es algo que me moleste, sino que es un reto constante; de hecho, una de las cosas que nos ha caracterizado es vencer estas barreras para generar cooperación. Pero a veces hay que conseguir firmas y la aprobación de personas cuando ya todos estamos de acuerdo. Es absurdo a veces.

El futuro

—¿Conoces algún proyecto en el mundo que se parezca al de ustedes?

—Hay varias empresas dedicadas al desarrollo de prótesis de impresión 3D, pero que no cumplen la calidad y garantías que debería contar un producto de la salud. Nosotros nos diferenciamos por ofrecer seguimiento con diferentes especialistas y garantías a nuestros usuarios; nuestras soluciones están evaluadas desde el punto de vista médico y profesional.

—En ese sentido, ¿cuáles son las expectativas que tienes para Take a Hand?

—En Chile tenemos más de ocho mil personas que se amputan cada año, especialmente por causa de diabetes. De ese grupo, más de las 90% permanece sin recibir una solución. Nuestra idea es poder ser una solución para ese grupo de personas, que también es una realidad global, especialmente en países de conflicto.

¿Sabes cuántas personas tienen alguna amputación en el mundo?

—Son más de treinta millones de personas.

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