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ALDo, la innovadora propuesta para los trenes en Chile

Aldo

Este novedoso  sistema de transporte que quiere instalarse en nuestro país promete acercar a las ciudades a una mayor rapidez, sin desvíos y con un bajo consumo de combustible. Su nombre no está basado en una persona, sino que responde a la sigla de Automotor Ligero Diésel Opcional.

En el 2015 el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Industria (CIDI) comenzó a crear un tren que se adaptara a la geografía y densidad de Chile, y que además fuera capaz de competir con otros vehículos, considerando que la última vez que se construyó un tren de pasajeros en nuestro país fue en 1962.

Se trata de un ferrocarril corto y ligero, compuesto por vagones que pueden transportar hasta 60 personas, o sea, trasladaría entre 120 y 180 personas, en comparación a un tren convencional cuya capacidad es de 600 personas.

En un principio estaría hecho de acero y funcionaría con un motor diesel, aunque se estudia también la posibilidad de que sea eléctrico o híbrido. Su peso por eje llegaría a las 6 toneladas por eje, en vacío, a diferencia de las 19 toneladas que puede pesar un convoy actual. Lo anterior permitiría que la máquina se mueva a 90 o a 100 km/h en vías como las que tenemos hoy, que no están en óptimo estado.

Junto a esto, estaría preparada para evacuar a todos los pasajeros en menos de 10 segundos, lo que se traduce en paradas más cortas y en general, menores tiempos de viaje. “Los trenes que hay en el mercado están pensados para grandes cantidades de gente porque están diseñados en Europa principalmente. El desafío de nosotros es mejorarle la calidad de vida a la gente y para eso desarrollamos un equipo ferroviario más a la medida de la realidad nacional, que pudiera servirle a cualquier país de Latinoamérica. Con esto me refiero a que si bien los países de la región son grandes, la cantidad de gente por kilómetro cuadrado es baja, por eso nuestro tren es más pequeño”, señala Daniel Pavez, director ejecutivo de CIDI.

La fabricación de ALDo es modular, eso quiere decir que se podrán armar trenes en corto plazo (cerca de seis meses) porque será fácil de ensamblar. Otro aspecto positivo es que un tren para 200 personas cuesta 4 millones de dólares ($2 mil 600 millones) y éste debería alcanzar los 300 millones de pesos.

Sin desvíos ni detenciones extensas

Este proyecto podría competir con otros medios porque es más barato de construir, lo que ayudaría a tener más máquinas que mejorarían la frecuencia. A esto se suma la rapidez, sin desvíos ni detenciones muy extensas; y por último, tiene el mismo gasto de combustible que una micro, pero transportando a más gente. Para hacerse una idea, sería como poner un bus en los rieles, aunque con algunas diferencias. “Tiene que ver con la micro, pero no en el concepto mecánico, sino en el sentido de generar gran cantidad de frecuencias a un costo de inversión muy bajo. Hay que pensar que el tren siempre será mucho más eficiente, digno, seguro, amplio, cómodo, suave y limpio. Respecto a este último punto, la contaminación de un tren por pasajero por kilómetro recorrido debe ser un décimo de lo que contamina un auto. Como medio de transporte público es lejos lo más eficiente”, precisa Pavez.

En este momento la iniciativa se encuentra postulando a un fondo Corfo, dinero que utilizaría para confeccionar un prototipo digital, que se refiere a la ingeniería de detalle (donde se detalla el costo de todas las piezas en juego y se crean los planos del equipo).

Este proceso debería demorar cinco meses. Después viene la obra gruesa, que es la creación de un prototipo funcional, un tren a escala, lo que demoraría unos 10 meses. “Independiente de que podamos acceder a estos dineros, nosotros ya hemos avanzado en la iniciativa. Tenemos un ‘plan b’ que consiste en financiarlo de manera colaborativa. De esta manera, por septiembre del próximo año podríamos tener un tren dando vueltas para probarlo”, afirma Pavez.

Los desafíos de ALDo

Ernesto Vargas, director del sitio web Amigos Del Tren, señala que en la práctica ALDo no sería muy distinto a una micro que se moviliza por rieles. “En Argentina hay un sistema similar que entrega sus servicios a lugares donde hay pocas personas. Como proyecto es súper interesante, pero tiene hartos desafíos tecnológicos que se deben enfrentar”, explica.

Por su parte Ian Thomson, economista y especialista en ferrocarriles, indica que este tren debería funcionar parecido al Ramal Talca-Constitución, en distancias más cortas y que movilizan a poca gente. “Podría funcionar, por ejemplo, entre San Fernando y Santa Cruz (Región de O’Higgins), en distancias más largas no creo que sea viable pues un tren es más caro de operar que un bus. Un tren es económicamente viable si hay mucha demanda y eso no pasa en Chile porque hay menos población que en Europa, donde los trenes funcionan sin problemas”, cuenta Thomson.

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